El histórico poblado de Nazaret forma una parte muy íntima de mis recuerdos personales. Algunos lo tildarán de nostalgia. Es igual, la realidad es que han existido y guardo gozosos recuerdos.

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Hemos comenzado el mes de septiembre. Pues bien, un septiembre de 1991 Nazaret vivió un importante acto que conmocionó a sus habitantes, como fue la entronización de una imagen de San Nicolás de Bari en la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados; la verdad es que no todos los días se entroniza una imagen.

El cómo y el por qué surge el acto de entronización es sencillo de entender. Dada mi amistad con Vicente Adelantado, presidente de la Cofradía del Cristo de Nazaret, para la que tuve el honor de ser su mantenedor en más de una oportunidad, acordamos que mi hija Lucía y su hijoVicente, apadrinarán la imagen que anónimamente una devota de la barriada había donado a la iglesia.

 

Y nos metimos en harina con mucha ilusión. El acto fue magnífico. Se organizó un desfile procesional con la imagen de San Nicolás, desde el colegio de religiosas de Santa Ana, hasta la parroquia en el que participaron las comisiones de falla de la zona, así como las entidades culturales y festivas de Nazaret.

Fue la primera vez que conocí al ex presidente de las Cortes Valencianas, Juan Cotino, entonces concejal de Policía Local, que vigilaba de cerca el desfile procesional y a sus pequeños padrinos, ambos de siete años, como eran Lucía Andrés Zarapico, a la que el indumentarista Enrique Marzal confeccionó una traje negro de basquiña con polisón, y al pequeño Vicente Adelantado Tatay un traje de torrentí. La comitiva procesional la abría el Grup de Dances de Lo Rat Penat.

Ya en el interior de la iglesia se llevaron a cabo la ceremonia de entronización de la nueva imagen. Los padrinos regalaron una corona aureolada de plata para su colocación en la cabeza de la imagen. Finalizado el emotivo acto al que asistieron, entre otros, comisiones de falla, componentes de la ejecutiva de la Junta Central Fallera, de la Junta Central Vicentina, Gremio de Artistas Falleros, Junta Mayor de la Semana Santa Marinera y varios concejales, entre ellos, Vicente González.Lizondo, entonces primer teniente de alcalde del Ayuntamiento, así como el general jefe del Estado Mayor, Adolfo Vivó;  el Comandante Militar de Marina, Antonio Esteban y el general de la Guardia Civil, Germán Corral, la empresa Alameda Palace sirvió un cocktail en el patio de las escuelas parroquiales. El festejo acabó como era lógico con fuego de artificio, castillo que disparó en la plaza el pirotécnico Vicente Caballer.

Muchos fueron los invitados. Sin embargo, no quiero olvidarme de la antaño famosa cantante Carmen Morell, invitada de la cofradía del Cristo. Tuve la oportunidad de conocer y conversar con una mujer de exquisita educación, alta humanidad y cariño hacia los demás, todo lo contrario de la imagen frívola, que en ocasiones muestran los artistas, y a Ricardo Perea, propietario de la floristería “El jardín de San Ricardo” en el mercado de Ruzafa con el que aún mantengo amistad..

 

Por otro lado,  estos recuerdos quedarían cojos si no mencionase, por otras circunstancias a la falla Mayor Moraira de Nazaret y al que fue durante muchos años fue su presidente y también de la Agrupación de Fallas del Marítimo, Joaquín Roig, mi buen amigo “Chimo”. Su buen hacer y honestidad le hizo acreedor, con el paso de los años,  de ser una posible captación para una vicepresidencia de la JCF, por lo menos ese era el rumor; me refiero a la última época del concejal Alfonso Grau . Luego todo acabó en aguas de borrajas.

 

De mi buen amigo “Chimo”, siempre en un segundo plano pero trabajando el primero, recuerdo la llegada de la Virgen de los Desamparados a los poblados marítimos en 1997, siendo presidente de la agrupación, con motivo del centenario de la unión de dichos poblados marítimos a Valencia. Tuve el gran honor, por decisión de la ejecutiva de la organización, de dar la bienvenida a la Mare de Déu desde una tribuna situada en la plaza frente a la iglesia de Nazaret. Fue inenarrable, como también fue la impecable la organización que llevó a la Patrona durante 23 días por las parroquias, fallas y entidades culturales de la zona marinera.

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