El año comenzó con una conmoción tremenda e insospechada: El Estado expropia Rumasa, tras diversas discusiones entre el ministro de Economía, Miguel Boyer, y el propietario del holding José María Ruiz Mateos. Tras varias amenazas a Ruiz Mateos, el Consejo de Ministros anuncia la expropiación de Rumasa, integrada por cerca de 232 empresas.028Primer festival de paellas de la JCF, a la tercera edad, en el cauce del río

La noticia conmueve a todos el país que espera que Ruiz Mateos haga alguna declaración, aspecto éste que no sucede sólo el portavoz de la familia explica que Rumasa se creó en 1961 como una pequeña empresa familiar, y que en 1982 facturó una declaración de 350.000 millones de pesetas.

Sin embargo, si la expropiación de Rumasa conmocionó al país, la retirada de la estatua del generalísimo Franco de la plaza del Caudillo fue polémica por la forma con que se hizo. El derribo comenzó a las cuatro de la madrugada, pero los operarios municipales que debían realizar el trabajo acudieron sin las herramientas propias y la operación se retrasó.

Al día siguiente la estatua todavía permanecía en el pedestal, la gente se arremolinó en la plaza del Caudillo, se cruzaron insultos y fue necesaria la presencia policial mientras unos obreros encapuchados procedía a tumbar la estatua provocando destrozos, aspecto que encolerizó a una parte del público que inició una dura batalla que ni la propia policía pudo contener con sus cargas. Una vez retirada la estatua se cargó en un camión y fue depositada en la Capitanía General.

En las elecciones autonómicas y municipales el PSOE vuelve a ganar ampliamente y de esta forma Ricard Pérez Casado es reelegido alcalde de Valencia al obtener 18 de los 33 ediles, y Joan Lerma es elegido presidente de la Generalidad, con 51 diputados en las tres provincias.

Las fiestas falleras llegan por primera vez y única al Centro Penitenciario de Mujeres. Las internas manifiestan interés en que se celebran fallas en el interior del cárcel, deseo que comunican a la directora Mercedes Jabardo y ésta accede. La plantá y la cremá del monumento fallero fue el 19 de marzo y en el proyecto colaboró la comisiòn de la plaza del Pilar, el pirotécnico Brunchú y la Asociación de Amas de Casa de Tabernes de Valldigna.

Las bandas de música nacidas en el seno de las comisiones falleras demostraban que no sólo los falleros sabían plantar falla y tirar petardos, al contrario también estaban por desarrollar otros proyectos culturales y que mejor modo de hacerlo que a través de la música de banda con un doble efecto: ofrecer cultura al vecindario y asegurarse, en el peor de los casos, una banda de música para los actos propios de la comisión. El año 1983 pasa a la historia por ser el de la celebración de la I Mostra de Bandes de Música Fallera con la participación de las fallas Plaza Mercado de Monteolivete; San José de Pignatelli-Peset Aleixandre y Fray J. Rodríguez-Pintor Cortina.

Sabido es que Valencia ha sido en ocasiones escenario natural donde se han rodado varias películas y este año el que decide venir a Valencia es el director Blake Edwards que rueda varias escenas de “La maldición de la pantera rosa”, en la plaza de Rodrigo Botet. El artesano Vicente Agulleiro construye un catafalco fallero ante el que se celebra un carnaval con participación de la fallera mayor de Valencia. La semana fallera estuvo presidida por negativos pronósticos metereológicos. En la noche de la plantà hizo su presencia un huracanado viento que dificultó el trabajo de elevar las diferentes fallas, hasta el extremo de tumbar un guerrero alado de la comisión de Na Jordana en su nuevo emplazamiento del Portal Nou. Sin embargo, el monumento no se quedó sin plantar gracias a la solidaridad de los artistas que colaboraron en reconstruir y levantar la gigantesca figura.

Es el año que la Junta Central Fallera recoge la costumbre culinaria que tienen las fallas de hacer paellas para celebrar actos festivos o rendir homenaje a los vecinos del barrio y decide celebrar el I Festival Internacional de Paellas para homenajear a la llamada Tercera Edad.

Aunque el delegado de festejos de la Junta Central Fallera era Ricardo Arnáiz, el alma del festival fue Rafael Real Martínez, secretario de relaciones públicas del organismo fallero y hermano del concejal de Ferias y Fiestas, Enrique Real Martínez.

El festival tuvo lugar el 6 de marzo en el cauce del río Turia, tramo del Puente del Real. La empresa Domecq fue la patrocinadora y colaboraron en el reparto de los platos de paella personal de la Escuela de Turismo de Valencia, aunque los protagonistas fueron los cocineros de las fallas que guisaron numerosas paellas capaces de dar de comer a más de 4.000 personas.

La jornada de homenaje a la Tercera Edad contó con la participación del Grupo Folclórico de la falla Molinell-Alboraya; el cuadro artístico infantil de la comisión El Pouet de Burjassot, y el grupo de Dolçainers de la falla Montortal-Torrefiel.

Y dentro de las iniciativas tomadas por la Junta Central Fallera destaca la colocación de gigantescas pantallas en la plaza del Ayuntamiento, una de ellas adosada a una de las fachadas del Consistorio, donde por el sistema de video se proyectaban durante los días 15 al 19 los actos más sobresalientes de las fallas con lo que se entretenía al público que acudía a la plaza hasta la hora del disparo de los castillos de fuegos de artificio.

En la plaza del Caudillo el artista Vicente Luna levantó un monumento fallero que se quedó sin plantar, a la hora debida, lo que motivó protestas por parte del mundo fallero; protestas que llegaron hasta el alcalde Pérez Casado, sobre todo, por ser una falla llena de tópicos que no fueron bien recibidos por los valencianos, según relatan los periódicos del momento.

Las protestas fueron tan intensas que el portavoz del grupo comunista Pedro Zamora, pidió que la falla de la plaza fuese adjudicada mediante un concurso público y no digitalmente.

El maestro Vicente Luna planta su décimo segundo monumento fallero en la plaza del Ayuntamiento con el que finaliza su hegemonía en la plaza mayor de la ciudad después de plantar 11 fallas continuadas y una en 1965, aquella que tituló “Homo sapiens”.

En esta ocasión Vicente Luna se plantea un catafalco diferente al abandonar el colosalismo en el remate y retoma una composición mucho más clásica. La falla la titula “Este país” y como remate sitúa un jinete montado sobre un burro, ambos realizados a base de hortalizas que descansan sobre un jarrón japonés, plagado de dibujos, que a su vez se apoya sobre un pedestal de libros de historia y parte de la estructura de la plaza de toros.

A ambos lados del catafalco, el maestro Luna, colocó dos grandes abanicos: uno que reflejaba la preocupación de la gente del campo y, en el segundo, denunciaba la invasión de productos extranjeros. En este último representó el conocido cuadro de Pinazo, Floreal.

Sin embargo, la falla mostraba dos escenas críticas que, según la prensa de la época no fueron del agrado de los políticos en ellas reflejados. Sabido es la gran afición por los toros que desde muy joven tenía Vicente Luna y la falla le brindó la oportunidad de mostrar su afición por el arte de Cúchares y su maestría a la hora de modelar el tradicional “tiro de las mulillas”, las que retiran al astado una vez muerto en la plaza.

En este singular “tiro” situó al alcalde de Valencia, Ricard Pérez Casado, como jefe de mulillas y como ayudantes a Joan Lerma, presidente de la Generalidad y a Manuel Girona, presidente de la Diputación. La segunda escena taurina no era otra que Felipe González , estoque en mano y dando muerte al toro de la Dictadura. Por esta falla el Ayuntamiento pagó al artista 5.000.000 de pesetas.

 

 

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