Buscando datos y referencias bibliográficas, en mi archivo particular fruto de cerca de 30 años de labor periodística, para un proyecto que llevo entre manos aparece el nombre de Los Colosos, creación de la comisión fallera de la entonces plaza del Caudillo, para darle mayor brillantez y proyección nacional a la falla, en la que no faltaba ninguno de los personajes que podríamos llamar de la “jet set” pero a la valenciana.

imagesFotografia del cardenal Tarancón, primer Coloso, de LAS PROVINCIAS

Así pues en el año 1971 nacen los galardones denominados Colosos del País Valencià, premios que el escultor Octavio Vicente convirtió es escultura de bronce inspirada en el Coloso de Rodas, para premiar a los valencianos que más se hubiesen distinguido en sus ámbitos profesionales.
A tal efecto el jurado estaba formado por destacadas personalidades de la vida política, cultural e industrial valenciana, como eran Juan Bautista Martí Belda, José María Sales, Francisco Doménech, Álvaro Benito, Pedro Soria, Vicente Iborra, José Serratosa, Antonio Ferrero, Carlos Mañes Meliá, Luís Falcó Peydro, José Barberá Armelles, Francisco Ros Casares, Bernardo Lassala González, Vicente Calvete Cortés, Ernesto Barrera Alonso, Enrique Malboyson, José Morata Campos , y David Castillo, en calidad de secretario que lo era también de la falla. Este jurado de prohombres se reunía en una cena de trabajo en el hotel Astoria para estudiar las propuestas y la posterior concesión de los galardones: Los Colosos del País Valencià..
Durante diez años se concedieron, al cardenal Vicente Enrique y Tarancón; los ministros Vicente Mortes Alfonso y Federico Silva Muñoz; Manuel González Martí; Juan Bautista Porcar, Genaro Lahuerta, Santiago Grisolia; Eduardo Primo Yúfera; Joaquín Rodrigo; José Iturbi; Óscar Esplá, José Meliá, Concha Piquer, al famoso hostelero José Meliá Sinisterra y al alcalde de Benidorm, Pedro Zaragoza Orts. La entrega de estos premios tenía lugar durante una cena de gran gala, en el Casino Monte Picayo.. La última concesión fue en el año 1980.
Esta atípica comisión fallera por aquello de distinguir a los ilustres visitantes que visitaban su barraca, situada en plena plaza del Caudillo, realizada por el maestro Luna y que según sus palabras no se la pagaron, creó la Orden de la Mosca, cuya insignia diseñó el dibujante Milo, así como también otorgaba títulos de embajadores, cancilleres y cónsules de la falla a distinguidas personalidades españolas y del extranjero con el único fin de buscar su colaboración económica; faceta recaudatoria que con el paso de los años pone el practica la propia Junta Central Fallera creando los denominados “Peps d’Honor” con los que se distinguía a personas, entidades y empresas que más apoyaban a las Fallas.
La falla de la plaza del Caudillo tuvo su barraca, donde llegada la semana fallera invitados tomaban el aperitivo y contemplaban el disparo de la mascletá. La comida y agasajos tenía otro marco llamado “el mirador”, que no eran mas que unos pisos alquilados frente a la plaza del Ayuntamiento ricamente decorados, y en los que se nombraba un alcalde de día; personaje que tenía a su cargo todo el gasto de la jornada; presupuesto que rondaba las 500.000 pesetas.
Este marco festivo sirvió para que el Ayuntamiento homenajeará a sus invitados, como fue el caso en el año 1979 al entonces embajador de los Estados Unidos, Mister Todman, que acompañado por su esposa compartió mesa y mantel con los falleros de la plaza del Caudillo y del entonces conseller de Industria y Comercio. Leonardo Ramón, que invitó al ilustre visitante a degustar una paella valenciana; comida que sirvió para estrechar aun más los lazos de amistad y relación hispano americana, de cuya repercusión se hicieron eco todos los medios de comunicación de la ciudad y alguna que otra agencia de información extranjera.

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