Tradicionalmente la comida del día de la Epifanía culmina con la degustación de un sabroso postre llamado “roscón de Reyes”, en cuyo interior se esconden pequeños objetos y un haba, objeto éste último que de acuerdo con la tradición suponía y supone todo un año de buena fortuna. Esta vieja tradición nace en Francia y se remonta, según el escritor Cheruel, a las fiestas saturnales de los romanos.


Hace muchos años leí la obra “El Carnaval” ,del antropólogo Pío Caro Baroja, en la que recoge dos testimonios del siglo XII sobre el Roscón de Reyes o el Rey de la Faba; el primero corresponde al Reino de Navarra, donde en 1361 se designaba Rey de la Faba al niño que encontraba el haba en el roscón -como en la actualidad-; el segundo testimonio corresponde a Ben Quzman, poeta andalusí, quien en su Cancionero describe una tradición similar con una torta (hallón o hallullo, vocablo que permanece en Granada) en el año nuevo que contenía una moneda. Tradiciones ambas que se han conservado durante siglos). En cualquier caso, la popularidad del roscón de Reyes en el conjunto de España es relativamente reciente y en algunas zonas, de pocos años.
Sea como fuere el tipismo continúa y todos los años esas exquisitas “llepolías” son saboreadas con fruición gracias al artesano trabajo de los pasteleros, confiteros y horneros. Hoy en día todos saben hacerlo, no hay secretos para un buen profesional que ultimamente rizan el rizo al realizarlos con sabor a gin-tónic, cerezas, mango y todo tipo de excentricidades gastronómicas que no hacen más que mistificar la sencilla masa del “roscón”.
Sin embargo, tengo que romper una lanza por esos artesanos que se esfuerzan en potenciar el dulce autóctono, como es el caso de la llamada “casca”, de origen morisco y realizada con almendras, miel y dulce de boniato, entre otros ingredientes,  de forma redonda y típica para el Día de Reyes.
Algunas pastelerías de nuestra ciudad sí tienen este dulce para su venta, aunque no es abundante. Aquí ha faltado promoción y sólo funciona el boca a boca. Donde se encuentra sin dificultad es en los hornos y confiterias de muchas de nuestras poblaciones cercanas, donde mantienen la dulcería tradicional. Al igual que estos horneros nosotros debemos ó mejor tenemos la obligación como valencianos de dar a conocer, entre otras cosas, nuestra rica pastelería tradicional artesana y dejarnos de gustos importados.

Anuncios