Sant Atoni solemos verlo representado en compañía de un cerdo, que lleva al cuello una campanilla. Antiguamente, algunos religiosos se acogieron a su patrocinio e introdujeron en muchas parroquias la costumbre de alimentar cerditos, con derecho a pacer por los límites parroquiales. Llegada la fiesta, se les mataba en beneficio de los pobres. Para distinguirlos de los demás, solían llevar colgada una campanilla. De esta forma, nadie le ahuyentaba de sus tierras, sabiendo que sus “magras” alimentarían a los pobres.


La festividad de Sant Antoni se celebra cada 17 de enero en nuestra ciudad, aunque en numerosas localidades valencianas ya se ha festejado días atrás con misas, bendición de animales, cremà de hogueras, degustación de pasteles típicos y la tradicional matanza, sobre todo en algunos municipios de la Marina Alta, así como en la Vall d’Albaida, la Canal de Navarrés y el Maestrazgo. De entre todas las fiestas y hogueras. La de Canals adquiere una importancia especial por su magnitud por la altura de la misma y la cantidad de troncos que son pasto de las llamas.
A pesar de todo ello la fiesta es sencilla que nace como agradecimiento del labrador a este santo ermitaño que simboliza el cuidado y convivencia con los animales.
El festejo en nuestra ciudad tiene lugar en la calle de Sagunto gracias a los esfuerzos de la Hermandad de San Antonio Abad que desde hace más de sesenta años crearon la hermandad, en sus comienzos formada por alumnos salesianos, para exaltar y dar a conocer la figura del santo.
La fiesta ha experimentado diversos cambios. Viejas crónicas relatan que en 1773, a consecuencia de unas obras en el monasterio, una gigantesca olivera que presidía la bendición de los animales tuvo que ser talada. La tradición marcaba que, llegada la festividad del santo, los labradores portando sus animales, daban una vuelta completa a la olivera antes de recibir la bendición arrancando una ramita de olivo que era cololcada sobre los animales.
También la historia cuenta que, junto a la olivera existía un pozo, de cuyo interior se sacaba el agua que, tras ser bendecida, se repartía como agua del santo. Con el paso de los años, a esta agua se le atribuyeron virtudes milagrosas, sobre todo para curar defectos de pronunciación en los niños.
Si la climatología lo permite mañana se celebrará una misa solemne en la parroquia de San Antonio Abad, a la que seguirá el desfile y espectacular bendición de centenares de animales domésticos, así como los carros típicos de los labradores tirados por espectaculares reatas de caballos.

Anuncios