De las fallas de 1812 la de la Margot fue, quizás, la más famosa, pícara y atrevida, en la que se retrataba a la artista que había popularizado el cuplé “La pulga”. La plantaron los falleros de la plaza del Doctor Collado y fue su artista Pedro Guillem. La escena de la Margot armó la marimorena, hasta tal extremo que a la hora de plantarla se solicitó la protección de los guardias municipales; más tarde el gobernador ordenó que se pusiera más ropa a la figura de la cupletista.

Falla de la plaza del Doctor Collado

Esta fue la entradilla que en el cuadernillo semanal HISTORIA VIVA DE LAS FALLAS, editado por LAS PROVINCIAS en 1990, se narraba el movimiento fallero de esa década; un proyecto en el que colaboré como redactor, al margen de la información diaria de la que era responsable y, además, aporte parte de mi archivo informativo personal.
La famosa falla cumple ahora un siglo y merece ser recordada. El monumento fallero no era otro que una reproducción del Salón Novedades, donde actuaba la artista del arte ligero, como así la llamaron los valencianos. Su nombre auténtico era el de Adela Vicente, el artístico el de Margot que se hizo famosa por el cuplé de La pulga.
La escena ni que decir tiene que produjo un escándalo tremendo y criticas para todos los gustos, hasta el extremo de que a la hora de plantarla el artista Pedro Guillem, que cobró por su trabajo 750 pesetas, tuvo que pedir protección a los guardias municipales.
También hubo protestas de algunos vecinos de la demarcación, de nivel alto, que se veían representados en la primera fila de la réplica del teatro Novedades. Para evitar problemas, aún siendo cierto, el artista eliminó estos ninots.
Ante tal revuelo el gobernador ordenó que se pusiera más ropa a la cupletista.  El sonoro escándalo llegó a oídos de la cupletista y más rauda que una centella se presentó en la falla para admirar la obra del artista y, es más, también asistió a la cremá. Su satisfacción llegó hasta el extremo de colaborar con la comisión entregando un donativo de 25 pesetas, según se puede leer en el balance de cuentas reproducido en el libro “ Mil años de historia y 125 de fallas” editado por la comisión plaza del Doctor Collado, en el que también destaca lo que pagaron por el monumento fallero, nada más y nada menos que 1.310, 80 pesetas. ¡Toda una época!

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