Frente a la playa de la Malvarrosa, más concretamente a la altura de la calle Eugenia Viñes, 245, se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Buena Guía, situada en un antiguo chalet modernista, cuya situación pasaría desapercibida si no fuera por su espadaña y cruz de hierro.

Cabe destacar para aquel que aún no lo sepa que Eugenia Viñes fue una dama valenciana cuya fortuna dedicó a la construcción de un asilo, el de Nuestra Señora del Carmen, construido en 1919 y atendido por las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón. Los años lo convirtieron en hospital y últimamente en residencia de la tercera edad.

Cada primer domingo de adviento la parroquia celebra la festividad de la Virgen de la Buena Guía; Virgen a la que los marineros imploran protección cuando faenan en alta mar. Es un festejo sencillo con celebración Eucarística y procesión, actualmente, por el paseo Marítimo. Hasta hace unos pocos años la imagen se situaba sobre una barca y el acto se convertía en romería marinera; acto que se ha desechado por el mal estado de la embarcación, aunque la ilusión de los fieles en recuperar la antigua tradición ha sido motivo suficiente para poner en marcha una campaña de recogida de fondos para adquirir una nueva barca.

La parroquia abre sus puertas solamente los domingos, a las 11 horas, para la celebración de la santa misa.  La visita es interesante y más aún conversar con el párroco, Amado Francisco Pau, que comparte su ministerio con la iglesia de San Vicente Ferrer.

En mi última visita me explicó que a las espaldas de la parroquia y en un pequeño edificio la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, también conocidas por el sobrenombre de “las Vedrunas”, en atención a su fundadora, Joaquina de Vedruna y de Mas,  realizan una extraordinaria labor  con las más necesitados y, sobre todo, con el mundo de los inmigrantes. Otro de los aspectos que también pasa desapercibido en esa zona.

Pero entremos en la pequeña iglesia. El interior está constituido por una relativamente ancha nave que ocupa todo el solar del inmueble y un presbiterio, sobre unos pocos escalones, cubierto por una bóveda , que deja enmedio un lucernario amplio, de vidrios coloreados. Al fondo, a la izquierda, la importante imagen en talla directa, de tamaño del natural, en madera, obra maestra del profesor Enrique Giner Canet, de la titular Nuestra Señora de la Buena Guía, velada sobre la cabeza y con Niño, todo con el color de la madera, oscuro. Está sobre la proa de una barca, en cuya matrícula figura el nombre de la advocación titular.

Al lado derecho contemplamos una buena talla del Crucificado, un poco del tipo del Cristo del Salvador de Valencia, por la inclinación de su cabeza, con aire de escultura popular. Sagrario empotrado. Y en la nave, a la derecha, sobre el muro, en ménsula, imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, donativo de una feligresa, en los años 70.  También hay un cuadro de Peiró Ferrandis, firmado y fechado en 1974, según me refiere el párroco,  que representa a Cristo crucificado.

 

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