Valencia conmemora hoy el 90 aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de los Desamparados, que de manos del cardenal Reig tuvo lugar junto al Puente del Real ante la presencia de los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, junto a una multitudinaria asistencia de valencianos, un 12 de mayo de 1923.

Con la imagen Peregrina en la Real Basílica en 1995

Con la imagen Peregrina en la Real Basílica en 1995

La idea de la Coronación Pontificia de la Virgen de los Desamparados era una anhelo que desde siempre tuvo el pueblo valenciano, dada su constante devoción y religiosidad a la sagrada imagen.

En este empresa sólo hacia falta la persona que recogiendo estos sentimientos diese el empujón necesario; sentimientos que hizo suyos el cardenal Enrique Reig Casanova, valenciano de nacimiento y que al igual que sus paisanos profesaba un inmenso cariño hacia la Mare de Déu.

El cardenal Reig Casanova, activo donde los hubiere en los primeros meses del año 1921, se reunión con la Junta de Gobierno de la Real Cofradía de la Virgen, para intercambiar puntos de vista y, sobre todo, para planificar las acciones que deberían finalizar en un magno acto en el que sería coronada la imagen de la Virgen.

Tras meses de reuniones el cardenal Reig Casanova elevó las correspondiente preces a la Santa Sede, en las que se solicitaba la autorización para el acto de la coronación; las preces fueron contestadas al prelado valenciano por el cardenal Merry del Vale, arcipreste de la congregación de ritos, adjuntando el correspondiente pergamino-autorización dado el Roma el 15 de octubre de 1921, del Pontificado de Benedicto XV, y firmado por Juan Bautista Parolini, canónigo vaticano prosecretario y el canciller José Cascioli.

Enterado el pueblo valenciano su entusiasmo se desbordó y ya en dinero y en alhajas comenzaron a recibirse numerosos donativos para la realización de la corona. La recaudación, según señala el padre Emilio María Aparicio Olmos, que durante cerca de treinta años estuvo al servicio de la Basílica de la Virgen, en sus crónica recogidas en diversos libros, ascendió a la entonces considerable suma de 465.523,60 pesetas, con lo que el comité organizador pudo hacer frente a los gastos de los festejos entre los que figuraban una cabalgata, doce castillos de fuegos artificiales, cientos de tracas y músicas y la representación del retablo Salve, original de Victor Espinós.

El gasto ascendió a 270.385,40 pesetas y con remanente se sufragó una reforma en la capilla de la Basílica y, sobre todo, se repartieron limosnas en las parroquias y centros benéficos.

Para la realización de la corona, las crónica del padre Aparicio nos dice que cerca de 2.110 donantes entregaron joyas de oro y plata, algunas de inmenso valor familiar como fue el caso del aderezo que entregó Elvira Trenor, la magnífica casulla bordada en oro y sedas que perteneció a Luis XV, de la que se desprendió el Infante Jaime de Borbón.

El Ayuntamiento de Valencia, presidido por Juan Artal Ortells, colaboró con 52.000 pesetas para uno de los festejos que se dedicasen a los soberanos y en la batalla de flores.

Además, construyó el tablado donde se colocaría la imagen de la Virgen así como la tribuna donde se situarían los Reyes de España. Para la ocasión los maceros de la Ciudad estrenaron nuevos trajes rojos, así como también nuevos penachos para la Guardia Municipal montada, adquirió nuevos toldos para la plaza de la Virgen y adoquinó algunas calles y plazas.

 

El acto de la coronación se desarrolló como estaba previsto y marcó un hito en la historia mariana de Valencia. Cabe destacar que el Himno de la Coronación surgió de un doble concurso para la letra y la música. Resultó premiado el texto del poeta José María Juan García y la música del organista de la catedral de Vich, moceen Luis Romeu.

 

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