En el año 1931 el Comité Central Fallero tuvo la idea de elegir como símbolo representativo de las fallas, fiesta que ya había alcanzado rango social y popular, a Ángeles Algarra Azuara, hermosa mujer que, representando a su falla plaza del Negrito, antaño plaza de Calatrava, salió elegida entre 82 candidatas en los dos pases reglamentarios celebrados en los Jardines del Real durante el mes de agosto de 1930. Ángeles Algarra se convertía en la primera reina de las fallas, según señala la revista “Valencia y su Fiesta” en calidad de órgano del Comité Central Fallero y que forma parte de mi archivo.

SKMBT_C20313062015230

Hace bastantes años tuve la suerte de conocer a la sobrina de Ángeles Algarra que me proporcionó la fotografía que ilustra este reportaje junto a información de cómo era Ángeles y como se desarrolló su elección.

“Mi tía nació en 1910 y era hija del doctor Eduardo Algarra Moreno y Dolores Azuara Cebrián. Desde muy pequeña destacó por su belleza y simpatía y, sobre todo, por su gran amor a la fiesta fallera”.

Acerca de su elección me refiere que se realizó por votación popular, en los Jardines de Viveros, votando únicamente aquellos que habían pagado la entrada que daba acceso al recinto. ¿Cómo se eligió a Ángeles? Pues a base se aplausos del público asistente. Curioso pues lo media el tiempo con un reloj y nadie protestaba.

Por aquel entonces la que hoy se denomina fallera mayor de Valencia, tenía una corta agenda de visitas, por lo cual la mayoría de veces se acudía con trajes de fiesta, reservando el de valenciana para actos puntuales, así como las bandas acreditativas otorgadas por el Comité Central Fallero que no eran más que una barrada y la de España, llevando en ambos casos la Senyera bordada en el centro, según puntualiza su sobrina y consta en una breve biografía de Ángeles Algarra redactada por la comisión y que completa con una bello poema de Joan Antoni Alapont escrito con motivo del 150 aniversario de la comisión plaza del Negrito.

Después de ceder el trono a nueva fallera, Ángeles Algarra continúo participando de la fiesta desde su falla plaza del Negrito y así hasta que un 11 de marzo de 1981 falleció.

Cabe recordar que en este ejercicio de 1930-1931 el Ayuntamiento, previo un bando, señala a los festeros cómo debían presentar sus bocetos y concursos. Las arcas municipales siempre estuvieron hambrientas a cobrar a la fiesta. Y así, este año se cobró 25 pesetas por plantar falla y un arbitrio extra si los falleros deseaban iluminar su monumento fallero.

En el año 1930 se plantaron 72 fallas y el jurado del Ayuntamiento premió a las fallas de las plazas Mossén Sorell y del Mercado. El tercer premio se lo llevó, con 1.500 pesetas, la falla plantada en la plaza Mariano Benlliure.

Y ya que hemos hablado de 1930 obligado es destacar que en 1931 se levantaron 78 fallas y en los pueblos se plantaron un total de 16. El Ayuntamiento premio a la falla Conde Salvatierra-Francisco Banquells con el primer premio y 3.000 pesetas; el segundo, con 2.000 pesetas fue para plaza del Mercado, y el tercero dotado con 1.500 fue para la plaza del Collado.

Mucho se ha escrito de las fallas y más que se escribirá. Tema hay para rato pues no está todo investigado. Poner en orden mi archivo fallero-festivo me ofrece muchas satisfacciones, sobre todo ahora que disfruto de la “tercera juventud” y tengo todo el tiempo del mundo. Una muestra de ello es el reportaje de hoy, sencillo, pero satisfactorio.

Anuncios