El ejercicio fallero de 1980 comenzó con un alcalde socialista, Fernando Martínez Catellano, el primero de los elegidos democráticamente, pero concluye con otro alcalde, Ricard Pérez Casado, cuando una crisis, que no vamos a analizar, hace que Martínez Castellanos sea dado de baja del PSOE.

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Este mismo año es nombrado concejal de Ferias y Fiestas, Enrique Real Martínez, que asume la presidencia ejecutiva de la Junta Central Fallera. Festivamente hablando es el año que por primera vez la Diputación Provincial organiza el Primer Festival Internacional de Pirotecnia, en el paseo de la Alameda y también en el que las fiestas tienen que soportar una huelga de hostelería en los días anteriores a la semana fallera, a la que se unen las protestas vecinales por los cortes de calles desde el día 10 hasta el 20 de marzo. La verdad es que al Ayuntamiento se le amontonan los problemas.

Uno de ellos, por la repercusión que tuvo, fue el de la polémica que surgió en 1979 con la falla denominada “King Kong” que rompía todos los esquemas tradicionales y estaba arropada por jóvenes progresistas y nacionalistas en su mayoría seguidores del socialista Tierno Galban.

Los vecinos se manifestaron de varias formas, una de ellas quizás la más llamativa fue la de colocar cobertores blancos en los balcones, al margen de escritos de protesta a los que Consistorio hace oídos sordos.

Es el año que nace Unión Valenciana presidida por Miguel Ramón Izquierdo, que había sido alcalde de Valencia entre 1976 y 1979, con un claro objetivo: aunar al pueblo valenciano contra las tendencias pancatalanistas.

La comisión Els Colosos, de la plaza del Ayuntamiento, desaparece y en el mes de octubre de 1980 se hace cargo el Ayuntamiento. Sin embargo, el alcalde Pérez Casado no prescinde al artista Vicente Luna que planta una falla de grandes dimensiones, en la entonces denominada plaza del País Valenciá, titulada “El juí final”.

Una vez más el maestro Luna realiza una artística columna en la que sitúa más de 200 figuras. La falla es una directa crítica y sátira acerca de la confusión sobre el sexo que los ciudadanos tienen en ocasiones al confundir una hombre pr una mujer y viceversa en clara alusión a la forma de vestir, sobre todo por llevar pantalones.

Vicente Luna podemos decir que fue un adelantado en cuanto a sartirizar las operaciones de cambio de sexo. En la falla muestra una sala de operaciones de cambio de sexo en la que un hombre se convierte en mujer, todo dentro de una gran sala que no es más que un sex shop.

El problema que tuvo el pasado año la falla Ceramista Ros al mostrar divinidades indias, que por otro lado hubo que desmostarlas del catafalco para no quemarlas ante las protestas de colectivo hindú, me recuerda algo similar que sucedió ya en 1980 en las fallas Convento de Jerusalén y Bailén-Játiva al mostrar la figura del ayatollah Jomeini que tuvieron que ser retiradas para evitar conflictos diplomáticos. A la comisión de Na Jordana le sucedió algo parecido. La falla mostraba un tío vivo con las figuras del Sha de Persia y Jomeini, ninot éste último que tuvo que ser cubierto con una tela por indicación del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En cambio algunas comisiones participantes en la cabalgata del Ninot mostraron grupo satíricos, muy bien camuflados, como lo hizo la falla Cádiz-Denia con el lema “Ayatollat Jodiente” o la que presentó Duque de Calabria titulada “Jamalaji, jamalajá”.

En la fotografía que ilustra la crónica no es más que la tradicional visita a los talleres de los artistas falleros. En la misma se contempla a la fallera mayor de Valencia, Carmen Dolz,m acompañada del alcalde, Ricard Pérez Casado y otros concejales como Fernando Millán (de gafas oscuras) atendiendo las explicaciones del maestro José Pascual “Pepet” sobre la maqueta de la falla Bailén-Jativa que tituló “El petroli i els arabs ens porten a tots de cap”, donde se incluía la figura del ayatollah Jomeini. La falla  obtuvo el 5º premio en la Sección Especial.

 

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