Adosada al muro exterior del templo de Santa María del Mar encontramos una fuente pintada en verde chillón. La misma fue colocada en este lugar en 1859 con el legado efectuado por don Dionisio Bello. La fuente proporcionaba agua potable al Grao en una época en que la única forma de abastecerse de agua era mediante pozos excavados en el suelo. En la misma un niño o niña está sentado sobre una concha marina, mientras cabalga a lomos de un gran delfín de cuya boca surge el agua que se derrama en una taza también con forma de concha marina.
Una inscripción encima de la fuente dice: “Aguas del Turia derrama esta fuente por los esfuerzos del municipio de Valencia. La cooperación del de esta villa y el legado de 80.000 reales de Don Dionisio Bello. 3 mayo 1859”.

El agua de la fuente en cuestión sirve para calmar la sed del paseante que circula camino del Puerto o del entramado de calles alrededor del templo de Santa María del Mar. Cabe destacar que es una pieza monumental de las más fotografiadas por los extranjeros que circulan por la zona.

Frente al templo se conservan muy bien una serie de edificios modernistas. No ocurre lo mismo a sus espaldas donde todo cambió hace años derrumbando viejas y cutres edificaciones, sobre todo una pléyade de bares, llamados de alterne, como Maite, Bambú, Nossa Terra, La cabaña, Escorpión y Flowers, donde trabajaban chicas desconsoladas ue no tenían a nadie que las invitase a una copa, pero que luego se tomaban una botella entera. Otras llegaban de pueblos con la idea de trabajar, comer de caliente todos los días y si había suerte casarse con un chico norteamericano de entre los muchos marineros que recalaban en el Puerto. Uno de los lugares más famosos era Los Molinos, una burda imitación del Molino de la Galette en París, donde se ofrecían atracciones y se podía montar divertidas juergas.

2014-04-18 20.10.31Para finalizar este paseo por el recuerdo no puedo olvidar el emblemático edificio que como el espolón de una galera lleva mirando mar desde hace años y que en sus bajos acoge la Antigua Casa Calabuig fundada en 1903; bar restaurante por el que hemos pasado casi todos los valencianos camino del puerto para hacer acopio de bocadillos y simplemente para degustar sus calamares con una fría cervera.

En su época era visitado por estibadores, marineros, así como gente del artisteo que tras sus actuaciones buscaban un lugar donde poder colocarse un bocadillo entre pecho y espalda. Eso era en otra época. Ahora oriundos de la zona y extranjeros son los que acuden a saborear su espectacular carta.

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