El diccionario define la palabra callejear como “andar por las calles sin dirección fija ni objetivo”, no es ese mi caso. Hace unas semanas comencé un espacio de recorridos ciudadanos bajo el título de Callejeando con dirección fija, por aquello de contemplar, investigar, fotografiar y, sobre todo, dar a conocer humildemente, inmuebles históricos de nuestra ciudad que en su mayoría pasan inadvertidos para la población en general, no así para los turistas que nos visitan y demuestran sobradamente su conocimiento histórico y hasta costumbrista de nuestra ciudad.

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Sabido es que la Catedral fue edificada aprovechando el antiguo emplazamiento de la mezquita mayor árabe. Dos capillas situadas en la parte exterior de la Seo llaman nuestra atención por su sencilla y curiosa historia.

Lo primero que hacemos es situarnos en la plaza de la Virgen y, después de visitar a la Mare de Déu, encaminamos nuestros pasos por la calle Emilio María Aparicio Olmos por debajo de un paso elevado, construido en 1660, que une la Catedral con la Real Basílica de la Virgen; este paso no es más que un arco de medio punto sobre el que descansa el arco con tres ventanas.

Pues bien la primera capilla que aparece ante nuestro ojos, cerrada con una verja de hierro, es la histórica capilla “dels Tapiners”. Actualmente y tras ser rehabilitada en el año 2006, está dedicada a la figura de San Vicente Ferrer.

En su interior contemplamos una imagen de San Vicente Ferrer, obra del escultor valenciano Rafael Orellano, de 1,80 metros de altura que descansa sobre una peana de piedra.

También encontramos una cerámica con el siguiente texto: “La Ciutat de Valencia i la Junta Central Vicentina en honor a Sant Vicent Ferrer. Patró de la Comunitat Valenciana. Sant Valencià Universal. Valencia 4 de noviembre de 2006”.

Sin embargo, esta capilla tiene más historia. Los cronistas la datan en el siglo XV. Durante un tiempo albergó la imagen de la Virgen de los Desamparados hasta que en 1667 se trasladó a la Basílica.

Con el paso de los años este recinto fue entregado a la Cofradía de San Pedro conocida popularmente por “confraria dels tapiners”. En el año 1775 dejó de ser utilizada por la cofradía; fue empleada para otros menesteres, entre ellos el tradicional sermón del Domingo de Ramos.

Continuando nuestro paseo hacia la plaza del Arzobispo nos encontramos con una segunda capilla, más pequeña, situada en la parte exterior del ábside de la Catedral, conocida popularmente por capilla de San Jaime, cerrada por una verja metálica, en la que según la tradición tuvo lugar la primera misa en Valencia, tras ser reconquistada por Jaime I. Encima de la puerta se halla una losa de piedra en la que se puede leer: “En este lugar, según la tradición, se celebró la primera misa al ser reconquistada valencia por el rey Jaime I. Excmo. Ayutamiento de Valencia 9.X.1952”.

Desde la verja podemos contemplar el interior de la capilla en la que existe un pequeño altar sobre el que se sitúa una tabla gótica con una pintura de Sant Jordi con la siguiente explicación: “Sant Jordi en la batalla del Puig. Any 1237”.

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