El paso de los años, guste o no, arrastra consigo recuerdos y tradiciones que solamente perduran gracias al tesón de quienes luchan a diario por mantenerlo vivos. Hablar de tradición en Valencia supone, inevitablemente, remontarnos a una época en la que la ciudad lucía en todo su esplendor gracias a su actividad comercial.

2015-01-10 17.51.21

Valencia no es ajena a los movimientos de las ciudades con un comercio activo y, así, ha ido cediendo a las tentadoras ofertas de las firmas comerciales y de las franquicias, que han tomado posiciones en los mejores locales de la ciudad y, sobre todo, del casco antiguo.

Las firmas tradicionales, que resistieron durante generaciones los envites de la competencia, continúan haciéndolo aunque ahora lo tienen más crudo por la subida de las rentas antiguas que, en muchas ocasiones, ha provocado bajar la persiana. El caso más reciente ha sido la conocida horchatería El Siglo, en la plaza de Santa Catalina.

La fisonomía comercial está mutando. ¿Recuerdan la papelería Sena Alós, en la calle de las Barcas? También ha desaparecido de ese lugar y se instaló en la calle Transits.
A bote pronto, en esta misma artería ciudadana, hay que recordar la desaparición del quiosco Quilis, situado en forma de tranvía a la entrada de un patio que daba acceso a un hostal, la farmacia Loras y la librería Bello, entre otros comercios.

Hoy en día, a pesar de que corren tiempos de nuevas tecnologías, grandes superficies e innovación, aún existen comercios que conservan su sabor tradicional y se enfrentan a la batalla sin miedo y con las mismas armas de siempre, la calidad y la estrecha relación entre cliente y vendedor, como es el caso de la Perfumería y Droguería Cordellat, situada en la calle de la Corretgería, con sus estanterías pintadas de color verde y sus anaqueles atiborrados de frascos con pigmentos de distintos colores, regentada por Juan Carlos Cordellat, la tercera generación de drogueros.

“Esta tienda la fundó mi abuelo en 1947, antes había sido una carbonería y mi abuelo la convirtió en droguería. Toda la estructura de madera la trajo de otra tienda de Torrent y se acopló a esta. Todo un alarde de carpintería, pues está encajada pieza a pieza. No hay clavos. Fue un gran emprendedor”, me cuenta Juan Carlos, que por nada del mundo desea perder la tradición del pequeño comercio familiar.

En la misma calle Corretgería, frente por frente con la Droguería Cordellat se encuentra la conocida Casa Viguer, fundada en 1886. La familia del Luis Viguer, su fundador, ha mantenido el comercio a través de cuatro generaciones. Ha sido y continúa siendo el paraíso de los pintores y de los arquitectos.

Se accede al comercio a través de una puerta de cristales emplomados con diseños de colores. Su interior ha cambiado, solo perdura un bello artesonado de madera. El resto es más funcional, para poder trabajar con mayor comodidad. La trastienda del comercio fue antaño lugar de reunión y tertulia de Sorolla y Pinazo. En época más frecuente también acudian Michavila, Nassio, Lozano y Silva.

En la plaza de Lope de Vega contemplamos la desaparición de dos conocidas platerías; una, la de la viuda de Vivó Maraguat, fundada en 1882, famosa por sus colecciones de objetos ornamentales y cuberterías de plata, y que desde hace años ocupa una tienda especializada en libros antiguos propiedad de Roberto Pérez y Desamparados Jorques; y la llamada Platón Sarti, datada en 1880 en la que numerosos valencianos han comprado todo tipo de artesanos trabajos y los clásicos rosarios para la primera comunión, así como los cubiertos delicadamente grabados. Para el recuerdo las desparecidas platerias y joyerias El Sol; la Luna y Las Estrellas.

El comercio El Reloj de Arena cambió su primitivo lugar en la calle Trench, cargado de historia, por otro en la calle Linterna. Al frente el matrimonio formado por Ana Serra y Miguel Espinosa; Ana tiene el honor de haber sido la primera mujer que salió de la Escuela Oficial de Relojería de Valencia en 1969. La tradición viene de su padre que tenía comercio en Mislata, primero fue de abanicos y paraguas y luego relojes.

 

 

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