En mi nuevo recorrido por el dédalo callejero de plaza del Mercado, calle Derechos, Ercilla, etc.. vengo a dar con la plaza del Doctor Collado, catedrático de cirugía de la Universidad de Valencia en 1546; el enclave es de antigua raigambre fallera pues según los cronistas señalan el año 1869 como el primero que en la plaza se levanta un sencilla falla; cabe recordar que en ese año se plantaron dos fallas más: en la Plaza Ibáñez y en la plaza Mossén Sorell.

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Una vez en la plaza es obligado, según la estación del año, acercarse a la Horchatería La Lonja y saborear un buen chocolate con buñuelos o simplemente una refrescante horchata. Uno de los cambios más significativos ha sido la desaparición hace años del Bar Kiosco, situado en la misma plaza y en el lugar donde hoy se sitúa un quiosco de prensa.

El sorprendente edificio de La Lonja lo he visitado muchas veces. Sin embargo, no me canso de contemplarlo y en esta ocasión lo rodeo para admirar los escudos heráldicos de la ciudad en los ángulos del mismo: curiosidad que a muchos pasan inadvertidos.

En la esquina de la plaza del Mercado con la calle Pere Compte se sitúa el archiconocido escudo de la ciudad llevado por dos ángeles. El segundo lo encontramos en la esquina de la calle Pere Compte con la calle de La Lonja, completamente distinto al anterior pues éste tiene una cartela con la fecha 1482 del inicio de las obras. Cabe recordar que finalizan en 1498. El tercero lo encontramos en la esquina de la plaza del Mercado con la calle Cordellats, en el que se aprecian unas esferas sobre la corona.

Otro aspecto interesante son las 28 gárgolas que rodean el extremo superior del edificio; entre ellas se reparten esculpidas en piedra personajes como brujas, demonios y algunos representando individuos con el culo al aire, los conocidos como “el cagaoret”; figura muy particular que nos recuerda el “caganer” del belén catalán.

A vuela pluma debemos recordar, sin profundizar en su rica historia que investigadores hay para ello, a modo de curiosidad que el salón Columnario fue depósito de trigo; cuartel militar en la Guerra de Sucesión y su jardín convertido en cocina para tropa. También fue hospital en momentos de peste. En épocas no muy antiguas sirvió para la Exposición del Ninot hasta 1996 que fue declarado Patrimonio de la Humanidad y mi hija Lucía Andrés, en calidad de fallera mayor infantil de Valencia, tuvo el honor de asistir al acto de nombramiento como Patrimonio de la Humanidad e izar la bandera de la UNESCO en compañía de Federico Mayor Zaragoza, director general de dicho organismo.

Un dato más, al finalizar la Guerra Civil y cuando el Gobierno de la República se refugió en Valencia, la Lonja sirvió para celebrar reuniones de las Cortes Españolas, según podemos leer en documentos del Archivo Municipal.

 

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