Estamos inmersos en los festejos que anualmente se dedican al Santísimo Cristo del Grao, más conocido por el sobrenombre de El Negret. Se cumple la liturgia, por otro lado sencilla, pero intensamente emotiva. La parroquia de Santa María del Grao tiene el honor de custodiar la sagrada imagen auténtica del crucificado que un 15 de agosto de 1411 llegó flotando a las aguas de Grao. 2015-05-03 06.33.07

Pintura de Cifre, en uno de los laterales de la capilla del Cristo del Grao

La parroquia de Santa María del Grao es muy visitada para rezar ante la imagen de El Negret; estos días mucho más y se convierte en punto de peregrinación de los valencianos que, en general, sienten una intensa devoción por la imagen. Hace muchos años ya hablé y escribí en LAS PROVINCIAS que en la capilla del Cristo existen cuatro pinturas alegóricas a la llegada de El Negret. Llama la atención una de ellas, la pintada por mi buen amigo José Vicente Cifre, profesor de dibujo y más tarde catedrático de la misma disciplina, que tuve la suerte de conocer cuando era presidente y también hermano mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno; y digo suerte porque con él mantuve numerosas conversaciones acerca de la estética de la Semana Santa Marinera y, sobre todo, de sus imágenes, charlas a través de las aprendí aspectos que pasaban desapercibidos parta los mortales. Por eso durante estos días los que se acerquen a Santa María Mar les recomiendo se fijen en una pintura curiosísima de las cuatro que se muestran, original de Cifre, realizada en 1985 y sufragada por los clavarios de ese año, como se puede leer en la ornamentación de la alfombra. Vayamos al grano. José Vicente Cifre narra a través de la pintura la intervención del papa Benedicto XIII, a instancias de San Vicente Ferrer, respecto a la propiedad de Cristo Crucificado que, según la tradición, había llegado flotando a las aguas del Grao de Valencia un 15 de agosto de 1411; narración que tiene como base un documento de 1713 y varios libros publicados desde 1625 Parece ser que la talla había sido propiedad de una comunidad de judíos de Lérida que, al verse acorralados por la justicia se deshicieron de la imagen arrojándola al río Segre, pasando después al Ebro, para finalmente llegar al Mediterráneo desde donde arrastrada por las olas sería depositada en la playa del Grao. Los judios de Lérida se enteran de la llegada de la imagen al Grao y la reclaman y en consecuencia se plantea un pleito cuya sentencia dicta el papa señalando que el Crucificado debe permanecer en la iglesia del Grao. La curiosidad nos llega con la creación artística y los modelos en los que se fija José Vicente Cifre para la pintura de los personajes, Según el propio autor que ha manifestado en numerosos escritos, a su abuelo Ezequiel Fornas, lo representa como el personaje del Papa Luna. Para los restantes figurantes en la recreación histórica el artista se valió de Ricardo Climent, que había sido párroco del Grao hasta su fallecimiento en 1972, y Antonio Peiró, sacristán fallecido en 1976 (ambos artífices de la reconstrucción del templo desde 1940); asimismo, incorporó a Juan Ricart, gran hacedor de labores parroquiales, y a, su también amigo, José Mª Muñoz. El mismo autor, José Vicente Cifre, se autorretrató también en la escena. Para finalizar cabe destacar que la imagen fue resguarda durante la Guerra Civil de 1936 en el Ayuntamiento de Valencia, lo que evitó que pudiera ser destruida, al finalizar la guerra la imagen fue devuelta a su iglesia en 2 de mayo de 1940. Otra salida que tuvo el Cristo del Grao fue durante la Guerra de la Independencia de 1808 en que fue trasladado a la isla de Ibiza a salvo de las tropas francesas. .

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